Los Mensajeros

Mark y Elizabeth Clare ProphetSer un mensajero es un llamado especial de Dios.  Los mensajeros no surgen todos los días y su tarea no es fácil.  Es difícil llevar un mensaje de Verdad a la humanidad. La mayoría de nosotros preferimos no oír que debemos cambiar o movernos de nuestra zona de comodidad.

Pero Dios siempre ha enviado a sus mensajeros como personas que nos muestran el camino, que iluminan el camino del sendero espiritual exhortando a la humanidad a regresar a él.

 

En el fondo, el concepto de mensajero es sencillo. Un mensajero es un enviado que te recuerda lo que ya sabes y quién eres en realidad: eres un ser espiritual poderoso, has venido del cielo y estás destinado a regresar al cielo

Mark Prophet y Elizabeth Clare Prophet fueron mensajeros de los Maestros Ascendidos de la Gran Hermandad Blanca. Los mensajeros son entrenados e ungidos por los Maestros Ascendidos para dar enseñanzas, mensajes y profecías divinas para guiar a la humanidad.

El papel de los mensajeros es ayudar a los buscadores espirituales a contactarse con su Ser Real, también llamado, el Ser Superior. Mark y Elizabeth Clare Prophet fueron entrenados rigurosamente durante muchas encarnaciones en preparación para esta misión y, han dejado un legado de miles de horas de enseñanza para el aspirante espiritual.

Mark Prophet fue un místico contemporáneo entrenado por el Maestro El Morya y, sirvió como mensajero desde 1952 hasta su transición en 1973. Elizabeth Clare Prophet, entrenada como mensajera desde 1961 hasta 1973, continuó la obra de The Summit Lighthouse hasta que se retiró en 1999.

Elizabeth Clare Prophet dijo: «Soy sierva de la luz en todos los discípulos de los Maestros Ascendidos y en toda la gente. Mis libros y escritos tienen el propósito de darle a todos la oportunidad de conocer la verdad que los puede liberar para que encuentren a Dios sin mí. No afirmo ser una maestra ni afirmo ser perfecta en mi parte humana. Soy solamente el instrumento de los Maestros Ascendidos. Mi misión es conducir a los verdaderos buscadores, en la tradición del lejano Oriente (de la cual, Jesús fue un ejemplo), a un nivel de consciencia en donde puedan encontrarse con sus maestros cara a cara».